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¿Qué son duelo y pérdida?

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Que son duelo y perdida
¿Qué significa la pérdida?
Es un daño en un recurso o en un aspecto personal, material o simbólico con el que se tiene un vínculo importante, eso es un aspecto fundamental, no se trata para hablar de duelo de cualquier pérdida, sino de algo que realmente es significativo para nosotros.
Hay otras definiciones como la privación de algo que se ha tenido y hablar de ello implica pensar casi que la vida en sí misma es una colección de duelos porque nos enfrentamos todo el tiempo a diferentes pérdidas.
 
Justamente en este momento que estamos atravesando,hay muchas pérdidas que todos estamos enfrentando como los cambios a nivel laboral, económico, los cambios que atraviesan los niños, por ejemplo, en relación a la escuela: dejar sus compañeros a tener vínculos diferentes con ellos, con sus docentes, dejar de visitar a sus abuelos. Todos estos aspectos implican en sí mismos una pérdida y por lo tanto, es un proceso de duelo que no siempre tiene que ser emocionalmente negativo, pero que sí implica un reajuste o una mirada más amplia de esa forma habitual que teníamos para relacionarlos con el otro.
Hay diferentes formas de duelo:
Hay duelos que son provocados por muerte, enfermedad o discapacidad, pero también se habla de duelos relacionales que son duelos en los que hay rupturas de vínculos con amigos, parejas, familiares, incluso de relaciones con cosas, con una empresa en particular o con alguna práctica que se tenía y que se debe abandonar por ciertas cosas; existen también otros duelos que no tienen un reconocimiento social, es decir, son duelos que todos atravesamos, pero que no son como su nombre lo indica, tan visibles socialmente para los otros, por ejemplo, cuando nos enfrentamos a la pérdida de una mascota aunque vamos ampliando un poco la mirada en ese sentido, pero para algunas personas es inaudito que yo me sienta mal o que me sienta triste porque he perdido a mi mascota, sin embargo, es un aspecto que para algunas personas es muy importante y así hay muchos otros duelos que se viven de manera silenciosa, casi hasta con vergüenza en algunos casos porque socialmente no son vistos de tal manera.
 
El duelo se define como un dolor por una pérdida o el dolor que yo atravieso por una pérdida de algo que amo y ya no tengo y puede ser que no lo tenga por un tiempo o que definitivamente deje de tenerlo. Existen algunas teorías que hablan de fases en los procesos de duelo, sin embargo, actualmente no se habla tanto de pasar por diferentes fases en esta vivencia, sino más bien por momentos específicos que no tienen que ser secuenciales, que las personas no viven de la misma manera y esto es fundamental mirarlo así, puesto que algunas veces hay una exigencia como de “supéralo” “haz esto” “ya ha pasado mucho tiempo”.
Es un proceso individual que comprende de manera individual que cuando hay algunas clasificaciones o alertas se hacen más para tratar de tener la posibilidad de acompañar a las personas, de predecir algunos comportamientos que pueden llamarnos la atención para generar ayuda, sin embargo,  nunca será un duelo igual de una persona a otra o el afrontamiento de una persona a otra y eso es fundamental para cuando se va a pensar en nuestros propios duelos o en cómo acompañar los de las otras personas.
 
Algunas personas cuando pasan por momentos de duelo atraviesan por un estado que es el estado de negación o aislamiento, es cuandoyo probablemente ni siquiera me he dado cuenta que he tenido una pérdida importante o que es algo que me afecta y aquí se hace énfasis en la importancia de no pensar en el duelo únicamente cuando hay una muerte, es pensar en esos duelos en general cuando se ha perdido algo con lo que yo me he vinculado de manera significativa. En ese momento de aislamiento o negación, las personas parecen estar como en una nube, sin haberse dado cuenta que algo pasó y es un momento en el que es muy importante acompañar a esa persona que está pasando por esa situación, en ocuparse de las cosas prácticas, hay un momento como de shock, es probable que se quede en stanbay con sus cosas de la vida cotidiana y aquí es importante que haya ese soporte externo que me permita continuar haciendo cosas que son necesarias.
 
En los momentos de evitación y negación ocurre sobre todo que cuando es una perdida inesperada como lo que pasó para muchos o que viene pasando en este tiempo de pandemia y es que, primero pensamos que íbamos a estar encerrados solamente 40 días o que íbamos a dejar de ir al trabajo solamente por cierto tiempo y luego vienen apareciendo otras cosas, vemos que han pasado muchos meses y todavía seguimos experimentando cosas que no esperábamos; muchas personas al quedarse en esa fase inicial no se dan cuenta que es necesario movilizarse de alguna manera.
 
Otras personas pasan por un tiempo de rabia en el que hay una fluctuación en las emociones entre la rabia y la tranquilidad, esto es necesario. Probablemente algunos la estén observando mucho en este instante con los adolescentes por ejemplo, y algunas de esas reacciones o fluctuaciones entre rabia y tristeza pueden estar asociadas precisamente a esas cosas que se tenían y que se han perdido, las clases de fútbol a las que podía ir y ya no puedo ir, la interacción que tenía cada fin de semana con mis amigos y que ya no puedo hacerla, esa fluctuación de emociones es necesaria porque si me quedo solo en la tristeza,  voy a ir a un lugar no muy deseado y si me quedo solo en la rabia, tampoco va a ser  lo más adecuado. Esto lo que nos permite es como tener un equilibrio para empezar a restablecer el contacto cotidiano o natural con la nueva situación que estamos presentando, ahí es importante, las personas empiezan a conectarse con lo práctico, en cómo voy a hacer, qué voy a hacer de acá en adelante, puede aparecer también el reclamo: ¿quién tiene la culpa de esto? Y lo estamos viendo constantemente, si el gobierno hiciera esto, pero si los vecinos hicieran esto otro, a los niños los escuchamos con mucha frecuencia peleando con el mismo virus, por ejemplo, es un momento muy específico donde se viven todas estas emociones con las que quisiéramos sacar esta situación que nos ha llevado a la modificación o a la pérdida de situaciones que venían siendo cotidianas para nosotros.
 
En otro momento, las personas pasan por un proceso de asimilación, en el caso de la muerte, por ejemplo, ese proceso es cuando ya no hay tanto acompañamiento social, las personas empiezan a retomar su vida cotidiana y aquel que ha perdido a alguien significativo, que ha tenido una ruptura amorosa, por ejemplo, le toca volverse a encontrar solo, retornar a su trabajo. Es un momento en el que las personas pueden empezar a sentirse más tristes de lo habitual porque ya se empieza a percibir este vacío de lo que ya no se tiene, nos pasó a muchos también con el tema de empezar a trabajar en casa, al principio era chévere, pero cuando pasan los días y no vemos a los compañeros y todas las interacciones son a través de la pantalla, sí empieza esa sensación de que ya estoy solo, que no tengo con quien compartir mi día a día y eso amerita ese proceso de asimilación de una realidad que estamos viviendo.
 
Otras personas pasan por el proceso finalmente de acomodación, en este viene la pregunta, esto es lo que está pasando, está de esta manera, entonces, yo, ¿qué voy a hacer con mi vida?, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿cómo voy a asumir esta nueva situación que se está presentando?, ¿cómo sigue el transcurso de mi vida a pesar de esto que estoy viviendo?, Es bien importante saber que en estos procesos de asumir la pérdida, algunos autores dicen “vivo un paso hacia adelante y dos hacia atrás”, no es una secuencia de que primero voy a estar así, luego así, sino que a veces voy a estar triste, otras voy a estar acomodado a la situación, otras veces voy a tener interrogantes, pero finalmente van llegando esos recursos que voy activando para poder enfrentarme a la nueva situación y a lo que puede ser una pérdida definitiva o que en muchos casos también puede ser una pérdida temporal o sencillamente una reorganización de la vida que finalmente hacia allá, es hacia donde pretendemos que se vaya, a abrirnos a la posibilidad de que hay momentos en los que hay que reorganizarse, más que sentarse a lamentarse por lo que ya no está  o por lo que ya no pasó y esto no tiene que ser un proceso abrupto o inmediato, obligado o forzado, sino que en la medida que se va identificando y aceptando que voy en un proceso normal de la vida, me duelen (por eso se llama duelo) o extraño cosas que ya no están, empiezo a construir la nueva forma de contactarme con esas cosas, con esas personas o a reconstruir una historia de una manera distinta.
Luz Ángela Ramírez Nieto

Luz Ángela Ramírez Nieto

Autor desde:  26/12/2019

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