Cómo proteger tus ojos cuando haces deporte
Correr, nadar, montar en bicicleta o jugar fútbol parecen actividades sin relación con la salud visual, pero no lo son. En el video de Tu Salud Guía, grabado en la Clínica Oftalmológica San Diego, en Medellín, la doctora Cristina González, oftalmóloga, repasa por qué conviene revisarse la vista antes de exigirle al cuerpo, qué protección tiene sentido en cada deporte y qué síntomas no admiten espera. Su mensaje de fondo se resume en una frase que repite: la prevención primero. Aquí recogemos lo que explica.
En pocas palabras
- La oftalmóloga Cristina González propone una revisión oftalmológica al año, para deportistas y para quien no practica deporte.
- En los niños recomienda el primer examen a los 6 meses de edad y, a partir de ahí, uno cada año.
- Cada deporte tiene su riesgo: en fútbol predominan los golpes (codazos, puños); al trotar, el ingreso de cuerpos extraños; al nadar, el cloro de la piscina; al pedalear, los objetos que llegan al ojo.
- Las gafas de protección —no los lentes de contacto— son las que protegen, y se les puede adaptar la fórmula de cada persona.
- Las miopías muy altas se asocian a una retina más delgada y a mayor riesgo de desprendimiento, por eso la especialista insiste en la valoración previa a los deportes de impacto.
- Advierte señales que exigen consulta: ver luces, sensación de cortina, visión doble después de un golpe, sensación de cuerpo extraño.
- El juego limpio, dice, es una medida de prevención poco costosa y muy eficaz en los deportes de contacto.
Por qué revisarse antes de hacer deporte
La doctora empieza por lo básico: igual que en otros terrenos de la medicina, conviene hacerse controles periódicos para saber si hay alguna patología, alguna enfermedad o necesidad de gafas. Solo después de esa valoración tiene sentido decidir qué deporte se practica y con qué protección.
La frecuencia que propone es sencilla: una revisión por oftalmología cada año. En el caso de los niños, señala que el primer examen debería hacerse a los 6 meses de edad y continuar cada año. Lo plantea como un hábito que no depende de que el niño sea deportista, porque su objetivo es detectar a tiempo problemas que a largo plazo son más difíciles de manejar.
El riesgo cambia según el deporte
A partir de su experiencia en consulta, la especialista diferencia los escenarios más frecuentes:
- Fútbol. Es el deporte más practicado en el medio y también el que ella ve con más frecuencia. Los traumas cerrados —un codazo, un puño— pueden producir fracturas de órbita; las rupturas oculares son más raras. El fútbol, advierte, es uno de los deportes donde es más difícil protegerse. Por eso insiste tanto en el juego limpio: «jugar limpio es jugar para toda la vida».
- Trote. Sin protección, un cuerpo extraño puede caer en la córnea.
- Natación. Recomienda gafas por una razón concreta: el cloro de la piscina puede producir edema de córnea, esa molestia que deja la visión borrosa y los ojos rojos después de nadar.
- Ciclismo. Las gafas cumplen doble función: evitan el ingreso de cuerpos extraños y amortiguan en caso de caída.
La doctora menciona además que muchos deportistas al aire libre consultan por sensación de ojo seco, y explica que en esos casos suele haber cambios en los párpados —una blefaritis— asociados al polvo del ambiente.
Miopías altas y deportes de impacto
Uno de los puntos que más desarrolla es el de las miopías muy altas. Explica que en esos pacientes la retina es más delgada, y que una retina delgada implica mayor riesgo de desprendimiento si existe un desgarro o un agujero que no se ha detectado. Por eso plantea que las personas con miopía alta se hagan evaluar antes de practicar deportes de impacto, donde los saltos y los movimientos bruscos cobran relevancia.
La buena noticia que da es que un desgarro descubierto a tiempo se puede tratar: describe que existe la posibilidad de aplicar láser en la periferia de la retina para reducir el riesgo de desprendimiento. Es precisamente el tipo de hallazgo que busca una revisión periódica, y no un síntoma que la persona pueda notar por su cuenta.
Gafas, lentes de contacto y sol
Sobre la protección, la doctora responde una duda frecuente: los lentes de contacto no sirven como medida de seguridad. Aclara que con ellos el ojo queda expuesto y que lo que protege son las gafas de protección, más anchas, que dificultan el ingreso de cuerpos extraños y polvo. Añade que a esas gafas se les puede adaptar la fórmula de cada persona —para lejos, para cerca o con lentes progresivos—, de modo que la protección no obligue a renunciar a la corrección visual.
En cuanto a las gafas de sol, su recomendación es usar modelos con un buen filtro. Aclara que no es necesario comprar el modelo más costoso: lo que importa es que el lente filtre de verdad.
Gafas en los niños que juegan
La conversación también aborda el caso de los niños que ya usan gafas. La especialista explica que esos lentes se fabrican en un material llamado policarbonato, pensado para resistir impactos, y que existen monturas con una cuerda que las sostiene, lo que reduce el riesgo de que se muevan o se pierdan durante el juego.
Su observación es que, aunque ante un trauma las gafas puedan quebrarse o incrustarse, en general protegen mucho más de lo que exponen, y que los niños suelen aceptarlas bien cuando notan que ven mejor con ellas.
Señales que no conviene dejar pasar
La especialista enumera los síntomas que, según su criterio, ameritan una consulta:
- Ver luces: puede indicar un problema en la retina.
- Dejar de ver y percibir como una cortina: lo describe como motivo de consulta inmediata.
- Ver doble después de un trauma cerrado: hay que descartar una fractura de órbita.
- Sensación de cuerpo extraño: puede haber algo en la córnea.
- Ojo seco persistente en quien practica deportes al aire libre.
Ver el video completo
Puedes ver la entrevista completa aquí: NO HAGAS DEPORTE SIN VER ESTO: Consejos para proteger tu visión.
Fuentes y referencias
Este artículo acompaña el video «NO HAGAS DEPORTE SIN VER ESTO: Consejos para proteger tu visión», publicado por Tu Salud Guía, y resume lo expuesto por la doctora Cristina González, oftalmóloga, en una entrevista realizada en la Clínica Oftalmológica San Diego (Medellín). Las recomendaciones —frecuencia de las revisiones, protección por deporte, manejo de miopías altas y señales de alarma— se presentan como su explicación profesional, no como una revisión sistemática de evidencia. Tu Salud Guía cita las fuentes tal como aparecen en el video; si hay un dato sobre tu caso particular, la valoración corresponde a tu oftalmólogo.
Nota editorial
Este contenido es informativo y no constituye diagnóstico ni recomendación médica individual. Las revisiones oftalmológicas y las decisiones sobre protección visual —incluido el deporte que puedes practicar si tienes miopía alta— deben definirse con un profesional de la salud visual que revise tu caso. Si presentas pérdida de visión, visión de luces o de cortina, visión doble después de un golpe, dolor ocular o cualquier cambio brusco en tu vista, busca atención médica de inmediato.



