Seguridad y salud en el trabajo: por qué el cuidado empieza por uno mismo

Seguridad y salud en el trabajo: por qué el cuidado empieza por uno mismo

En el EP 30 del podcast Para estar bien de Tu Salud Guía, el conductor John conversa con Claudia Alzate, profesional en seguridad y salud en el trabajo con más de 16 años de experiencia en diseño e implementación de sistemas de gestión, y con Luisa Arias, comunicadora social dedicada a la coordinación de sistemas de gestión y a la gestión del talento humano. La conversación parte de una idea sencilla: la seguridad y la salud en el trabajo no pertenecen solo a las empresas, sino que responden a la misma lógica de cuidado que conviene aplicar en la casa, en la calle y en la vida social. Este artículo recoge lo que explicaron.

En pocas palabras

  • Para Claudia Alzate y Luisa Arias, la seguridad y la salud en el trabajo no son un mundo aparte: el cuidado en la casa, la calle y la empresa responde a la misma lógica.
  • Según Luisa Arias, el punto de partida es el amor propio y el autocuidado: quien no se cuida a sí mismo difícilmente aplicará ese cuidado en su trabajo.
  • En las empresas los riesgos suelen estar identificados y controlados; en la vida cotidiana se manejan más a la defensiva, como cuando se conduce.
  • Claudia Alzate señala que las caídas a nivel son el riesgo más común en cualquier empresa y también ocurren en casa.
  • Las invitadas repasan peligros mecánicos, biológicos y de alturas que se repiten en el hogar: herramientas, máquinas, gripas y trabajos en techos.
  • Los hábitos de salud —alimentación, sueño, ejercicio y aseo— afectan por igual el trabajo y la vida diaria, según Luisa Arias.
  • Claudia Alzate propone detenerse unos segundos y pensar qué pasaría si se actúa sin cuidado, antes de asumir un riesgo.

La seguridad empieza por uno mismo: autocuidado y amor propio

John abre con una pregunta directa: ¿la seguridad y salud en el trabajo se parece a la que deberíamos pensar para nosotros y para quienes nos rodean? Claudia Alzate responde que no son cosas distintas y advierte que, cuando se separan, los sistemas de gestión pierden fuerza. Para ella la seguridad empieza por uno mismo, por el amor propio y el autocuidado: solo cuando una persona se cuida puede llegar a la empresa y actuar de la misma manera.

Luisa Arias agrega que buena parte de ese conocimiento debería venir desde la infancia. Recuerda los mensajes con los que crecimos —no corras por ahí, no te subas a ese árbol, no toques ese cuchillo—, una forma temprana de prevención. Con los años, dice, se instala la idea de que somos invencibles y de que el cuidado de la casa es distinto del laboral, cuando es el mismo en la casa, la calle, el trabajo y la vida social.

Riesgos en la empresa y riesgos en la vida: qué los diferencia

Claudia Alzate explica que los riesgos de las empresas suelen estar identificados: para eso se usan herramientas, métodos y personas calificadas que verifican que esos riesgos no empeoren. El riesgo siempre va a estar ahí, como dice la canción que cita —el riesgo es estar vivos—, pero en la empresa las máquinas tienen formas de funcionar y existen procedimientos que permiten controlarlo.

En la vida cotidiana, en cambio, hay muchas cosas que no dependen de uno, y por eso la invitada propone vivir a la defensiva, como se conduce: no basta cuidar los propios actos, porque no se sabe qué está pensando el otro conductor. Lo mismo al cruzar la calle, donde una persona consciente mira a los lados y avanza despacio. De ahí su conclusión: los riesgos del trabajo son más controlables que los de la vida, y por eso le parece lamentable que sigan ocurriendo accidentes laborales.

Caídas a nivel: el riesgo más frecuente dentro y fuera del trabajo

Entre los riesgos más comunes en las empresas, Claudia Alzate empieza por el que más números tiene: las caídas a nivel. Su explicación es simple: el solo hecho de desplazarse ya expone a un tropezón, un resbalón o una caída por las escaleras. A ese grupo pertenecen también los riesgos locativos, todo lo que rodea a la persona, como golpearse con una mesa, situaciones que ocurren en la empresa y de la misma manera en la casa.

La invitada precisa que no siempre el entorno es lo peligroso: a veces lo peligroso es lo que uno hace o deja de hacer. Pone el ejemplo de las escaleras, que pueden estar en buen estado pero, si la persona no se concentra en cada paso, igual se cae. Y advierte que una caída a nivel no siempre termina en levantarse y seguir: puede producir fracturas serias, lesiones osteomusculares o craneoencefálicas.

Peligros mecánicos: herramientas y máquinas que también están en casa

El segundo grupo son los peligros mecánicos, asociados al uso de herramientas. El ejemplo de Claudia Alzate conecta los dos mundos: el taladro que usa un trabajador en la construcción es el mismo que usa un papá para colgar un cuadro. En la empresa ese señor sabe que debe usar gafas y guantes y no empieza sin su equipo de protección, pero en casa, dice, a veces piensa que es cosa de un momento y trabaja sin protección.

La otra cara de lo mecánico son las máquinas. La invitada explica que una máquina no es peligrosa por sí misma, porque necesita movimiento para funcionar; se vuelve peligrosa cuando se le quitan las guardas, se limita el espacio o se acciona sin entrenamiento. Los accidentes graves en las empresas colombianas suelen ser atrapamientos: cabello suelto, una cadenita o el uniforme atrapados en un elemento en movimiento. En casa pasa lo mismo con la picadora, la licuadora o la mandolina sin su protección.

Peligros biológicos y de alturas: lo que compartimos con el entorno

Luisa Arias recuerda el riesgo biológico a partir de la pandemia de COVID-19: en esa etapa todos teníamos el mismo riesgo, quienes salían a trabajar y quienes se quedaban en casa, y era un riesgo antiguo, la contaminación por virus. Aprendimos a controlarlo con tapabocas y lavado de manos, pero luego, dice, perdimos la costumbre y volvemos a llegar enfermos a la empresa o a llevar a casa lo que se contagió en el trabajo.

Claudia Alzate suma los peligros de alturas, que no son exclusivos de la construcción ni de las luminarias: también se hacen en las casas, cuando alguien repara un techo, pinta una fachada o sube a una escalera de madera. La diferencia está en los controles, porque en casa recurrimos a conocidos sin verificar su seguridad social. Las invitadas aclaran que hablan desde Colombia, pero subrayan que la salud se pierde o se mantiene igual en cualquier lugar del mundo.

Hábitos de salud: alimentación, sueño, ejercicio y aseo

Hacia el final, la conversación se centra en la salud. Luisa Arias explica que en las empresas estos temas se abordan desde los programas de promoción y prevención, pero se trata de normas básicas que aplican igual en la casa y en el trabajo: alimentación saludable, dormir bien, hacer ejercicio y mantener un buen aseo corporal. Una mala alimentación afecta tanto la vida cotidiana como el desempeño laboral, y no dormir bien pone en riesgo el trabajo y también el ánimo con que se llega a casa.

Sobre el ejercicio, la invitada menciona que quienes no hacen actividad física regular tienen mayor probabilidad de que los riesgos ergonómicos del trabajo afecten su cuerpo, con molestias músculo esqueléticas. Claudia Alzate añade el costado químico: si en la empresa se usan ciertos químicos con protecciones, en la casa están los productos de aseo y las medicinas. Advierte que el aseo del hogar puede ser muy peligroso, sobre todo por las mezclas de detergentes, y recuerda el riesgo del gas domiciliario cuando queda una llave abierta.

Pensar antes de actuar: la recomendación de las invitadas

John cierra pidiendo conclusiones prácticas. Claudia Alzate comparte una regla que dice haber aprendido hace años: pensar qué pasaría si. Cuando alguien enfrenta un riesgo que no puede controlar, propone preguntarse qué pasaría si se accidenta, si se cae o si descuida su higiene de sueño, y también qué pasaría si hace o si no hace lo que corresponde. A eso suma una pausa breve antes de actuar, unos segundos, porque muchas veces el atajo que ahorra tiempo termina costando más.

Luisa Arias resume su mensaje en una palabra: amor propio. Su pregunta es qué valor se le da realmente a la propia vida, al propio cuerpo y a la propia familia, porque de ahí parte todo. Y agrega que ese amor propio es el que se puede trasladar a los hijos, a los alumnos o a las personas con quienes se convive y se trabaja, dejando una pequeña enseñanza para que cada uno aprenda a cuidarse en su propio momento.

Ver el episodio completo

Puedes ver la conversación completa aquí: Por qué la seguridad laboral es clave para tu bienestar personal | EP 30 | Tu Salud Guía.

Fuentes y referencias

Este artículo acompaña el episodio EP 30 del podcast Para estar bien de Tu Salud Guía, con la conducción de John y la participación de Claudia Alzate y Luisa Arias, ambas vinculadas a RCL Gestión Integral, empresa dedicada a acompañar a las organizaciones en la gestión de seguridad y salud en el trabajo. Lo que aquí aparece corresponde a lo expuesto por ellas en la conversación, presentado como su explicación profesional y no como consenso normativo verificado de forma independiente. La charla se refiere a los sistemas de seguridad y salud en el trabajo aplicados en Colombia, país desde el cual se emite el podcast, sin citar normas concretas.

Nota editorial

Este contenido es informativo y busca acercar al lector a los conceptos de seguridad y salud en el trabajo conversados en el episodio. No sustituye la asesoría de un profesional ni reemplaza la normativa vigente aplicable a cada empresa o país. Ante dudas sobre riesgos, controles o condiciones específicas de un lugar de trabajo o de una vivienda, conviene consultar con el área de seguridad y salud en el trabajo correspondiente o con un profesional idóneo.

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