Respira, duerme y escucha mejor: guía práctica con un otorrino
Roncar, respirar por la boca, sentir el oído tapado o escuchar con dificultad son molestias que muchos normalizan hasta que se convierten en complicaciones. En el EP27 de Para estar bien, el podcast de Tu Salud Guía, el Dr. Juan Camilo Noreña Calle, médico otorrinolaringólogo, explica qué hace esta especialidad, cómo reconocer las señales de alerta en oídos, nariz y garganta y por qué conviene consultar a tiempo en lugar de automedicarse. Este artículo resume la conversación.
En pocas palabras
- El otorrinolaringólogo es el médico de oído (oto), nariz (rino) y garganta y cuello (laringología), e incluye el manejo de la voz y parte de la estética facial.
- Dolor de oído con fiebre o con una infección respiratoria sugiere otitis media; dolor al tocar o jalar la oreja, sobre todo tras piscina o mar, sugiere otitis externa. En ambos casos conviene consultar.
- El cerumen protege el oído: no se deben usar copitos, palillos ni aparatos de limpieza caseros.
- Respirar por la boca es una compensación: si se vuelve hábito, favorece molestias de garganta, amigdalitis a repetición, problemas de voz y, en niños, alteraciones del crecimiento facial.
- Roncar fuerte o dormir mal puede indicar apnea del sueño; no todo ronquido es apnea, pero merece valoración médica.
- Antes de una cirugía o procedimiento estético nasal conviene buscar profesionales entrenados: la función respiratoria no se negocia por estética.
Qué hace un otorrino: mucho más que «la garganta»
La palabra lo resume: oto (oído), rino (nariz) y laringología (faringe, laringe, cuerdas vocales y cuello). El Dr. Noreña recuerda que esta especialidad nació como la medicina de los órganos de los sentidos y que hoy combina lo funcional con lo estético: desde una otitis o una rinitis hasta problemas de voz, senos paranasales y cirugías de nariz y orejas. Su consejo de entrada es claro: cada persona es única, y automedicarse o repetir la receta de un familiar es uno de los caminos más frecuentes hacia las complicaciones.
Dolor de oído: aprender a diferenciarlo
No todo dolor de oído es igual. El especialista separa dos cuadros frecuentes:
- Otitis media aguda: aparece asociada a una infección respiratoria, como gripa, resfriado o sinusitis. Es típica en niños, porque su trompa de Eustaquio, el conducto que comunica nariz y oído, es más horizontal que en el adulto, y porque las adenoides y las amígdalas participan en esas infecciones de la infancia.
- Otitis externa aguda: duele el conducto auditivo externo. Una pista práctica es que duele al hundir la orejita (trago) o al jalar el pabellón. Suele aparecer tras contacto con agua de piscina o mar, rascado o intentos de limpieza con objetos.
Ante dolor de oído con fiebre, secreción o molestia al tacto, la indicación es consultar y no quedarse en casa con analgésicos. El dolor de oído intenso también puede venir «del vecino»: la articulación de la mandíbula. Personas con bruxismo o malas oclusiones dentales pueden sentir dolor de oído sin tener el oído enfermo, y en esos casos el manejo es conjunto con odontología.
El cerumen no es suciedad: no metas nada al oído
El cerumen es parte de la protección del oído y su cantidad es genética: hay quien produce mucho y quien casi no produce. El problema empieza cuando se combinan mucho cerumen, piel alérgica del conducto y rascado. Introducir copitos, ganchos, lapiceros o los aparatos de limpieza que se venden por internet puede lacerar el conducto, empujar el cerumen o infectarlo, especialmente si está húmedo por agua de piscina o mar. La recomendación del otorrino es contundente: no manipular los oídos; si hay sensación de taponamiento o molestia, la revisión y la extracción segura las hace el especialista.
Nariz tapada, rinitis y la trampa de respirar por la boca
La rinitis alérgica es una de las consultas más frecuentes: el Dr. Noreña menciona que puede afectar a un porcentaje alto de la población y se manifiesta con congestión, moqueo, estornudos y, en los niños, ojeras y palidez. Cuando la inflamación se cronifica puede haber hipertrofia de cornetes, desviación del tabique y, en los casos más severos, poliposis nasal y sinusitis crónica.
El mensaje central es que la nariz no está de adorno: sirve para filtrar, calentar y humidificar el aire. Quien respira por la boca de forma compensatoria expone la garganta a aire sin filtrar, favorece amigdalitis y sequedad, y en los niños puede alterar el crecimiento de los maxilares y la oclusión dental. Por eso, un niño que respira con la boca abierta, es mocoso o tiene infecciones a repetición merece una valoración con el otorrino, así como los adultos que nunca han revisado su respiración nasal.
Ronquido y apnea del sueño: cuando dormir no descansa
La apnea del sueño consiste en dejar de respirar mientras se duerme. Puede haber ronquido sin apnea y apnea sin ronquido, por eso la pareja que nota ronquidos fuertes o pausas al respirar es una buena alarma. El diagnóstico se confirma con una polisomnografía, que puede solicitar el neurólogo, el neumólogo o el otorrino, pero el Dr. Noreña insiste en el orden correcto: antes de saltar al examen conviene que el otorrino revise la vía aérea (nariz, paladar, amígdalas y base de lengua) con una nasofibrolaringoscopia. La apnea más frecuente es la obstructiva y su manejo suele ser multidisciplinario: puede incluir cirugía nasal, avance mandibular con maxilofacial o control de peso, porque el exceso de peso también se acumula en el cuello y comprime la vía aérea. Si la vía aérea está bien, el origen puede ser central, del cerebro, y allí el siguiente paso es la neurología.
Garganta y voz: la boca no reemplaza a la nariz
Quien trabaja con la voz, como docentes, locutores o personal de call center, sufre especialmente la respiración oral: garganta reseca por la mañana, carraspeo constante y golpes repetidos a las cuerdas vocales que terminan en disfonías. Mantener la nariz destapada es también cuidar la voz.
Estética con función: rinoplastia y rinomodelación con cautela
La especialidad también atiende la estética facial: rinoplastias que corrigen función y apariencia a la vez, y otoplastias para orejas. El Dr. Noreña recomienda elegir profesionales con entrenamiento real: un cirujano plástico con formación en función o un otorrino con formación estética, idealmente trabajando en conjunto. Sobre la rinomodelación con ácido hialurónico, el especialista es cauto: usada con medida puede servir para detalles puntuales tras una cirugía, pero rellenar la nariz con varias sesiones de ácido puede saturar el drenaje linfático, dejar residuos que se ven como material extraño y deformar la nariz a futuro. Su sugerencia es no gastar en aplicaciones repetidas y, si la meta es mejorar la estética nasal con un problema funcional de base, evaluar una rinoplastia bien indicada.
Señales para consultar al otorrino
El episodio cierra con una lista práctica de motivos de consulta:
- Dolor de oído al tocar la zona o al jalar la oreja.
- Dolor de oído acompañado de infección respiratoria o fiebre.
- Nariz tapada desde la infancia o sensación de no respirar bien.
- Ronquido habitual en niños o adultos, o sueño que no descansa.
- Respiración por la boca que se volvió costumbre.
- Cambios persistentes en la voz o molestias de garganta repetidas.
Ver el episodio completo
Puedes ver el episodio oficial aquí: Respira, duerme y escucha mejor: Guía práctica con un otorrino | EP27 | Tu Salud Guía.
Fuentes y referencias
Este artículo acompaña el episodio 27 de Para estar bien, el podcast de Tu Salud Guía, con la participación del Dr. Juan Camilo Noreña Calle, médico otorrinolaringólogo de la Universidad de Antioquia, con más de 25 años de experiencia y experto en rinología y senos paranasales, quien atiende en Medellín y ofrece consulta virtual. Los conceptos provienen de lo explicado en la conversación y no reemplazan una valoración médica individual.
Nota editorial
Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica. Si tienes dolor de oído intenso o con fiebre, pérdida de audición, ronquido que interrumpe el sueño, dificultad respiratoria nasal persistente o cambios en la voz, consulta con un profesional de la salud en lugar de automedicarte o usar remedios caseros.



