¿Se te olvidan las cosas o te cuesta concentrarte? Lo que dice un neurólogo

¿Se te olvidan las cosas o te cuesta concentrarte? Lo que dice un neurólogo

Que se te olviden las llaves, no recordar un nombre recién conocido o sentir que la mente «va más lenta» son quejas cada vez más frecuentes. En el EP26 de Para estar bien, el podcast de Tu Salud Guía, la conversación con el Dr. Adolfo León Vélez, médico neurólogo en Medellín, explica las causas de la pérdida de memoria y de la falta de concentración, los mitos más comunes y los hábitos que protegen el cerebro. Este artículo resume la conversación.

En pocas palabras

  • Olvidar las llaves de vez en cuando no es pérdida de memoria: la alerta es que los olvidos se vuelvan repetitivos o generen riesgo, como dejar una olla al fuego.
  • La memoria no es una sola función: atención, función ejecutiva, habilidad visoespacial, lenguaje y comportamiento son dominios cognitivos que trabajan en sincronía.
  • Contrario al mito popular, lo que más se pierde con la edad no es la memoria, sino la atención.
  • En adolescentes y adultos jóvenes, muchas quejas de memoria son en realidad problemas de atención, muy ligados al uso intenso de pantallas.
  • Antes de pensar en enfermedades neurodegenerativas conviene descartar causas tratables: diabetes, tiroides, depresión o medicamentos.
  • La demencia más frecuente no es el Alzheimer, sino la demencia vascular, asociada a la mala circulación del cerebro.
  • Proteger la memoria pasa por dormir bien, hacer ejercicio regular y variar las actividades que exigen esfuerzo mental.
  • Si los olvidos se vuelven frecuentes o interfieren con el cuidado personal, merecen evaluación médica: no conviene autodiagnosticarse.

La memoria no es un solo botón: los dominios de la mente

Cuando alguien llega a consulta con «pérdida de memoria», el neurólogo hace una valoración integral de lo que llama los dominios de la mente: varias habilidades cognitivas que, si fallan, pueden confundirse con un problema de memoria. La primera es la atención, la «puerta de entrada» para que la memoria funcione. Le sigue la memoria de trabajo, que retiene información corta para operar con ella. La función ejecutiva permite planear, organizar y secuenciar, y el especialista estima que depende en un 90 % de la atención. También cuentan la habilidad visoespacial, reconocer el lugar donde uno está, el lenguaje y el comportamiento, moldeado por la familia y la cultura: perder el pudor en público, por ejemplo, puede ser pista de una alteración cognitiva. El neurólogo resalta además el «tinte emocional» de los recuerdos: lo que nos interesa no se olvida.

Por qué la queja de memoria suele ser un problema de atención

Un mito central que desmonta el episodio es que la memoria se pierde con la edad. Según el Dr. Vélez, lo que se desgasta con los años es la atención, la habilidad que el cerebro usa para la supervivencia: mirar por dónde se camina y evitar ambientes amenazantes. Las pantallas agravan el cuadro: la atención sostenida queda fija en un solo estímulo, el celular, mientras la atención dividida, la que integra varios frentes, se pierde. De ahí accidentes como cruzar una calle mirando el teléfono o tomarse una selfie en un sitio peligroso. No se trata de eliminar la tecnología, sino de dosificar su uso, como decía Paracelso: todo depende de la cantidad. El Dr. Vélez menciona que ve casi tres adolescentes por cada adulto con jornadas largas de pantalla y que países como Australia ya restringen por ley su uso en menores.

Olvidos normales, olvidos de alerta: cuándo consultar

Tener uno o dos olvidos al día es parte de la vida; extraviar las llaves no es relevante por sí solo. La alarma se enciende cuando los olvidos son repetitivos, se presentan varias veces al día o generan situaciones de riesgo. También importa la edad: en adolescentes, la queja de memoria suele ser un problema de atención; en adultos, suele estar detrás el estrés, la ansiedad o problemas afectivos que roban atención; y en adultos mayores, el olvido repetitivo deja de ser «normal de la edad». El episodio aclara el caso de las madres que sienten que «ya no son las mismas»: la multitarea divide la atención en tantos frentes que es normal pasar cosas por alto. También la audición cuenta: según el neurólogo, perder la audición condena a perder la memoria más rápido, por eso ante quejas de memoria se evalúa el oído.

Detrás de la queja de memoria: causas que sí se pueden tratar

Cuando un adulto mayor llega diciendo «creo que tengo Alzheimer», el médico no se queda en esa hipótesis: busca primero causas reversibles o potencialmente tratables. Una de las más relevantes es la diabetes: el cerebro depende de la glucosa, pero la exposición prolongada al exceso de azúcar hace que las neuronas pierdan conexiones, reduce la plasticidad neuronal y daña los vasos sanguíneos. Los niveles bajos de glucosa también pueden dañar el hipocampo, la zona de la memoria autobiográfica, la de «quién soy y cuál es mi familia». Algunos medicamentos que elevan el azúcar se asocian con pérdida de sustancia gris, por eso importa revisar los fármacos. Otras causas tratables: el hipotiroidismo, que enlentece la atención y la función ejecutiva, y la depresión, que afecta la atención y, de forma secundaria, la memoria.

Qué es y qué no es una demencia

El Dr. Vélez aclara un término muy mal usado: demencia no es «locura». En medicina significa la pérdida de la capacidad de autocuidarse. Pone un ejemplo habitual en consulta: encontrar a un familiar mayor que vivía solo sin bañarse, con la ropa en la nevera o la comida en el closet y las llaves abiertas. Eso es una demencia, y los cambios de comportamiento también pueden aparecer, porque el comportamiento es una habilidad cognitiva. Contrario a lo que muchos creen, la más frecuente no es el Alzheimer, sino la demencia vascular, provocada por la mala circulación del cerebro; sus factores de riesgo son los de la salud cardiovascular: hipertensión, colesterol mal controlado, diabetes, tabaquismo y alcohol. El Alzheimer es la segunda causa, y también hay demencias por alcohol y multifactoriales. Al especialista no le gusta la palabra «degeneración»: prefiere hablar de «desgaste» de las neuronas.

Hábitos que protegen la memoria y la concentración

El cierre del episodio se concentra en lo que el neurólogo llama salud cerebral, con recomendaciones para toda la familia:

  • Higiene del sueño. Evitar las pantallas desde las 6 o 7 de la tarde: su luz azul activa el cerebro como si fuera de día. El Dr. Vélez recomienda luces amarillas en casa, dormir en una habitación completamente oscura, mantener una temperatura fresca, no tomar bebidas con cafeína después de las 2 de la tarde y cenar liviano.
  • Ejercicio regular. Actividad aeróbica como caminar a paso rápido, unos 45 minutos, tres o cuatro veces por semana, sumada al fortalecimiento muscular: el cerebro depende de la circulación.
  • Esfuerzo cognitivo variado. Crucigramas, mandalas, parqués, ajedrez o aprender un instrumento: repetir siempre la misma actividad termina pareciéndose a estar frente a un dispositivo, así que el secreto está en la diversidad. «En la diversidad está la plasticidad», resume el especialista, que también menciona ejercicios breves e intensos de entrenamiento cognitivo, de unos 15 a 20 minutos diarios.

El episodio cierra invitando a fomentar la curiosidad: una mente que aprende cosas nuevas es uno de los mejores regalos para el cerebro.

Ver el episodio completo

Puedes ver el episodio oficial aquí: ¿Te cuesta concentrarte o recordar cosas? | EP26 | Tu Salud Guía.

Fuentes y referencias

Este artículo acompaña el episodio 26 de Para estar bien, el podcast de Tu Salud Guía, con la participación del Dr. Adolfo León Vélez, médico neurólogo con maestría en neurociencia clínica y experimental, quien ejerce en Medellín, Colombia. Los conceptos provienen de lo explicado en la conversación y no reemplazan una valoración médica individual.

Nota editorial

Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica. Si notas pérdida de memoria persistente o que empeora, olvidos frecuentes que ponen en riesgo tu seguridad, cambios bruscos de comportamiento u otros síntomas neurológicos, consulta con un médico en lugar de autodiagnosticarte o automedicarte.

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