La mastitis es una de las complicaciones más dolorosas de la lactancia materna, y sin embargo sigue siendo una de las menos preparadas por las nuevas mamás. En este episodio del podcast Para Estar Bien de Tu Salud Guía, Selene Londoño habla con Laura Ramos, quien vivió la mastitis apenas tres días después del nacimiento de su hija Macarena y comparte su experiencia con total honestidad.
Este contenido refleja la experiencia personal de Laura Ramos y la orientación general de la conductora. No reemplaza la valoración de un profesional de salud. Ante síntomas de mastitis, consulta a tu médico.
¿Qué es la mastitis?
La mastitis es una inflamación e infección de la mama que puede presentarse durante la lactancia, con mayor frecuencia en las primeras tres semanas. Sus síntomas incluyen dolor intenso, sensación de tensión y pesadez en el pecho, presencia de nódulos palpables y, en muchos casos, fiebre alta. Cuando la fiebre es elevada y no se trata a tiempo, puede requerirse hospitalización.
La primera señal: cuando el dolor dice que algo no está bien
Laura reconoció la primera señal a través del dolor: «Sentía que el pecho realmente estaba tenso, se sentía pesado, se sentían algunos nuditos en el pecho y generaba demasiado dolor. Yo decía, esto no puede ser normal.»
A diferencia de muchos casos, Laura no llegó a tener fiebre, lo que según su médico la salvó de una hospitalización. Aun así, el dolor era tan intenso que acudió a urgencias a la 1 de la madrugada, cuando Macarena tenía solo tres días de nacida.
En su relato destaca un punto que ella misma califica de importante: nadie en la clínica le explicó que era necesario extraerse la leche después de cada toma. Producía mucha leche —»era muy buena lechera», dice— pero no sabía que el vaciamiento incompleto del pecho podía derivar en mastitis.
El tratamiento: lo que funcionó en su caso
El médico confirmó la mastitis con solo observar el pecho y prescribió antibióticos. Dado que la fiebre no se había desarrollado, Laura pudo tratarse en casa. El esquema que siguió, bajo indicación médica, incluyó:
- Antibióticos hasta reducir la inflamación y el malestar.
- Compresas frías (no calientes): el calor puede favorecer la migración de bacterias y agravar el cuadro.
- Masajes suaves y descendentes sobre el pecho para movilizar los nódulos.
- Vaciamiento frecuente: continuar dando el pecho o usar extractor para vaciar completamente la mama.
- Buena hidratación, especialmente importante cuando hay fiebre alta.
Laura también usó una jaca (extractor manual) en el pecho que no estaba en uso mientras amamantaba, lo que le ayudó a mantener el vaciamiento. «Lo que hay que hacer es procurar hacer el vaciamiento total de los pechos para que no se produzca la mastitis», resume Selene Londoño en la conversación.
El peso emocional: sentir que fallé como mamá
Laura habla con honestidad sobre el miedo y la culpa que sintió: «Cuando me dio la mastitis, yo me sentía muy frustrada porque decía, Dios mío, es una infección que no va a permitir la lactancia.» Muchas mujeres en su misma situación reciben el mensaje de que deben suspender la lactancia, lo que genera angustia adicional.
En su caso, el médico le confirmó que su leche era apta para continuar. Con mucho dolor —»era con un pañito en la boca mordiéndolo del dolor tan impresionante»— no paró la lactancia. Hoy lo describe como una decisión de convicción.
El apoyo de su esposo y su red familiar también fue determinante: «Eso ha hecho que de alguna manera la lactancia fuera posible.»
Técnica de agarre y posiciones: lo que nadie enseña
Una de las reflexiones más valiosas de Laura es la importancia de prepararse antes del parto. Aprendió durante la lactancia que existen múltiples posiciones para amamantar y que la técnica de agarre del bebé es fundamental para evitar irritaciones y facilitar el vaciamiento. «Yo pensaba que simplemente era acá. O sea, uno entonces se acuesta, uno se sienta, hasta parada, uno la activa. Es muy bonito.»
Para quienes quieran profundizar en el tema, Tu Salud Guía cuenta con un video con una experta en lactancia materna donde se exploran diferentes posiciones y técnicas.
La conexión en la lactancia: más que alimentación
Selene Londoño enfatiza en el episodio la importancia de destinar un momento exclusivo a la lactancia, sin distracciones. «Esa conexión con el bebé nos permite bajarle toda esa carga de emociones al cuerpo que también lo enferman. Eso está bien conectado con la mastitis.»
Laura lo confirma desde su experiencia: «Si vas a tomarte el tiempo de alimentar a tu bebé con tu pecho, saca el espacio. Cuando el mundo queda en silencio.»
En pocas palabras
La mastitis es dolorosa, pero transitoria. Los puntos clave que Laura Ramos destaca desde su vivencia son: escuchar al cuerpo cuando el dolor va más allá de lo normal, acudir al médico antes de que aparezca la fiebre, mantener el vaciamiento del pecho, hidratarse bien e informarse sobre técnicas de lactancia antes del parto. La decisión de continuar o no amamantando es personal; lo que importa es tomarla con información y sin culpa.
Fuente: Episodio 34 del podcast Para Estar Bien de Tu Salud Guía. Conducido por Selene Londoño con la invitada Laura Ramos.



