En el AMWC LATAM 2025, conversamos con la Dra. Erika Molina, médica especialista en estética, regeneración y envejecimiento de Medellín, con veinte años de experiencia clínica. La doctora compartió su perspectiva sobre la transformación que han vivido las tendencias estéticas en la última década y los tratamientos que hoy guían su práctica en la Clínica Satori IPS.
De lo voluminoso a lo natural: un cambio de paradigma
La Dra. Molina describe un cambio significativo en las expectativas de los pacientes durante los últimos cinco o seis años. Si antes predominaban las solicitudes de volúmenes notorios —bocas más carnosas, senos y glúteos de mayor tamaño—, hoy la demanda apunta hacia resultados naturales: «Los pacientes quieren ser muy naturales, tener una piel muy bonita, muy sana.»
Este giro ha reorientado la práctica clínica hacia los bioestimuladores, sustancias que estimulan la producción de colágeno y permiten mantener las facciones en su lugar con un efecto lifting sin modificar los rasgos propios del paciente.
Los cuatro pisos del rostro
Para explicar cómo funciona el envejecimiento facial, la Dra. Molina recurre a una analogía sencilla: la cara es una estructura de cuatro pisos, y en cada uno de ellos se requieren tratamientos específicos para lograr un rejuvenecimiento efectivo.
- Piso muscular: Con el paso del tiempo, los músculos también pierden tono. Aquí es donde actúan tecnologías como los ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU), que según la doctora representan uno de los pilares de su práctica.
- Capas intermedias: En estas capas se aplican medicamentos que estimulan la producción de colágeno, como los bioestimuladores a base de hidroxiapatita cálcica (una de las opciones que mencionó como de uso frecuente en su práctica).
- Dermis: En esta capa se usan también medicamentos específicos que aportan estructura y volumen de forma gradual.
- Capa superficial: El objetivo aquí es la hidratación profunda, para la que se emplean productos como los denominados Skin Boosters.
Nota: Las opciones de tratamiento mencionadas tienen indicaciones clínicas específicas y su uso requiere evaluación por un médico especialista. Esta información es de carácter educativo y no reemplaza la consulta médica.
Láseres y tecnología para múltiples condiciones
Sobre el uso de láseres, la Dra. Molina explicó que existen múltiples tipos según la condición que se desee tratar: láseres vasculares para pigmentaciones, de regeneración para la piel e incluso tratamientos intrabucales para la mucosa oral. «Ya depende cuál realmente es el motivo de consulta del paciente», señaló, insistiendo en la importancia de encontrar el especialista adecuado para cada caso.
Exosomas y células madre: lo más innovador
Entre las tendencias más recientes en su práctica, la doctora mencionó el uso de exosomas, pequeñas partículas celulares que, según describe, facilitan la comunicación entre células para optimizar su funcionamiento. En el contexto del envejecimiento, el objetivo es mantener activos los fibroblastos —las células responsables de producir colágeno, elastina y ácido hialurónico—.
Importante: Los tratamientos con células madre y exosomas están en desarrollo activo y su evidencia clínica varía según la aplicación. Consultar siempre con un especialista que evalúe el caso individual.
Hábitos diarios: la base que ningún tratamiento reemplaza
La Dra. Molina fue contundente al señalar que el envejecimiento es un proceso integral y que ningún tratamiento estético puede compensar hábitos de vida inadecuados. Destacó en especial el impacto del azúcar en la piel: «El azúcar glica el colágeno, lo vuelve duro. Es lo peor que uno puede hacer para el envejecimiento.»
Sus recomendaciones básicas para el cuidado cotidiano incluyen:
- Actividad física regular.
- Consumo de al menos dos litros de agua al día.
- Dormir entre siete y ocho horas.
- Rutina de skincare: limpieza, hidratación, antioxidantes, retinol dos o tres veces por semana y protector solar diario.
En pocas palabras
Las tendencias estéticas actuales se orientan hacia resultados naturales, apoyados en bioestimuladores y tecnologías que trabajan capa por capa sobre la estructura facial. Sin embargo, la Dra. Molina recuerda que la base de una piel sana está en los hábitos cotidianos: sin buenos hábitos, ningún tratamiento alcanza su máximo potencial. La combinación de ciencia, tecnología y estilo de vida saludable es el verdadero secreto del rejuvenecimiento.



