Un ensayo clínico aleatorizado realizado en el Reino Unido encontró que una intervención digital de autoaplicación llamada RELAX redujo ligeramente las puntuaciones de ansiedad durante el embarazo y algunos síntomas después del parto. El resultado no demostró una mejora en el funcionamiento cotidiano ni sustituye la atención perinatal.
Qué estudió el ensayo RELAX
El estudio RELAX fue un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico y de dos grupos. Incluyó a 268 personas embarazadas, entre las semanas 16 y 28 de gestación, con pensamiento negativo repetitivo elevado y ansiedad de hasta intensidad moderada. Las participantes fueron reclutadas en el Reino Unido entre junio de 2023 y julio de 2024.
El grupo de intervención recibió doce sesiones digitales de unos 17 minutos durante cuatro semanas, además de la atención habitual. El grupo de comparación recibió atención habitual. El resultado principal se midió a las ocho semanas mediante la escala GAD-7, un cuestionario de síntomas de ansiedad.
Qué encontró
A las ocho semanas, la puntuación media de ansiedad fue 1,5 puntos menor en el grupo RELAX que en el grupo de atención habitual. La diferencia fue estadísticamente significativa. También se observaron diferencias pequeñas en depresión, pensamiento negativo repetitivo, preocupación y ansiedad perinatal en ese momento.
Algunas diferencias —entre ellas las de ansiedad general, depresión posnatal y pensamiento negativo repetitivo— seguían presentes en una evaluación posterior, realizada entre 12 y 24 semanas después del parto. Sin embargo, no hubo diferencias claras en el funcionamiento cotidiano, medido con una escala específica, ni en varios resultados secundarios después del parto.
Una reducción estadística no equivale a una solución completa
La diferencia de 1,5 puntos en GAD-7 describe el promedio entre grupos; no significa que todas las participantes mejoraran ni permite saber qué resultado tendrá la intervención para una persona concreta. Además, la investigación no probó que RELAX prevenga por sí sola un trastorno de ansiedad ni que pueda reemplazar una evaluación o un tratamiento profesional.
El mecanismo propuesto tampoco explicó estadísticamente la diferencia observada. En otras palabras, aunque la intervención favoreció interpretaciones más positivas, el estudio no pudo demostrar que ese cambio fuera la causa de la menor puntuación de ansiedad.
Qué no demuestra el estudio
- No demuestra que una aplicación sea suficiente para tratar cualquier ansiedad durante el embarazo.
- No establece un efecto igual para personas con ansiedad intensa, un diagnóstico actual u otras situaciones clínicas que no estuvieron representadas en la muestra.
- No demuestra que la intervención mejore la capacidad de trabajar, relacionarse o realizar actividades cotidianas.
- No convierte una diferencia promedio en una recomendación individual.
Por qué importa
Las herramientas digitales pueden ser una forma accesible de complementar la atención, especialmente cuando están evaluadas en ensayos clínicos. Pero su utilidad depende de a quién se ofrecen, cómo se integran con los servicios de salud y qué ocurre cuando los síntomas son intensos o persisten.
Si durante el embarazo o después del parto aparecen ansiedad persistente, tristeza, pérdida de interés, culpa intensa o dificultad para funcionar, conviene comentarlo con un profesional de salud. Ante pensamientos de hacerse daño o de hacer daño al bebé, busca atención urgente en los servicios locales de emergencia.
Fuente y contexto
El artículo fue publicado en JAMA Network Open el 4 de noviembre de 2026. El ensayo fue dirigido por Colette R. Hirsch y colaboradores, con afiliaciones principales en King’s College London y servicios del NHS. La investigación fue registrada como ISRCTN12754931.
Para ampliar el contexto, puedes consultar también este análisis de Tu Salud Guía sobre depresión perinatal y anemia; aborda otra pregunta y no debe interpretarse como evidencia sobre RELAX.






