Estrés y Ansiedad: Cómo Identificarlos, Gestionarlos y Cuándo Buscar Ayuda

¿Cuándo la preocupación normal se convierte en ansiedad? ¿Qué diferencia al estrés cotidiano de un trastorno que requiere atención profesional? En este espacio de bienestar organizado por la Cruz Roja Seccional Antioquia y Tu Salud Guía, el psicólogo clínico Fernando Mazo —magíster en psicología y abogado— responde con claridad a estas preguntas y comparte herramientas prácticas para gestionar el malestar emocional del día a día.

Ansiedad y estrés: dos conceptos que no son lo mismo

Fernando Mazo aclara que estos dos términos se usan con frecuencia de manera intercambiable, pero tienen naturalezas distintas:

  • El estrés es una reacción normal ante situaciones que implican un reto o una demanda cotidiana. Es necesario: produce la energía para movilizarse y responder.
  • La ansiedad es una sensación que se desprende del miedo —una de las seis emociones básicas del ser humano— cuando no se gestiona adecuadamente. Si se prolonga o intensifica sin tratarse, puede convertirse en un trastorno clínico.

Una clave útil que ofrece el psicólogo: la ansiedad siempre apunta hacia el futuro. La preocupación es por algo que aún no ha ocurrido. Lo que genera lo ya vivido es tristeza, culpa o arrepentimiento, no ansiedad.

Cómo reconocer la ansiedad: señales del cuerpo

El cuerpo registra la ansiedad antes de que la mente la identifique. Mazo menciona síntomas físicos frecuentes:

  • Malestar gastrointestinal: gastritis, reflujo, diarrea.
  • Tensión muscular generalizada.
  • Sensación de presión en el pecho o dificultad para respirar.
  • Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o para mantenerlo).
  • Cambios en el apetito.
  • Disminución del rendimiento cognitivo o sexual.

Identificar estos síntomas y preguntarse «¿qué me preocupa?» es el primer paso hacia la gestión. Cuando la preocupación tiene nombre y se vuelve concreta, es posible actuar sobre ella.

Herramientas para gestionar la ansiedad cotidiana

El psicólogo subraya que las emociones no se controlan: se gestionan. Algunas herramientas accesibles:

Respiración consciente

Inhalar profundo, retener el aire unos segundos y exhalar lentamente activa el sistema nervioso parasimpático, reduce la frecuencia cardíaca y permite pensar con mayor claridad. No elimina la ansiedad, pero la hace más manejable para dar el siguiente paso.

Técnica de grounding (hacer base)

Especialmente útil durante un episodio agudo. Consiste en recorrer los cinco sentidos de manera descendente:

  1. 5 cosas que puedo ver.
  2. 4 cosas que puedo escuchar.
  3. 3 cosas que puedo tocar.
  4. 2 cosas que puedo oler.
  5. 1 cosa que puedo degustar.

Esta técnica redirige la atención al presente e interrumpe el ciclo de activación ansiosa.

Choque térmico ante un ataque de pánico

Sostener hielo en las manos genera una sensación física intensa que obliga al sistema nervioso a reorientarse, interrumpiendo momentáneamente el estado de pánico. Mazo advierte que durante un ataque de pánico severo, la persona generalmente necesita apoyo externo para aplicar estas técnicas, ya que el bloqueo es significativo.

Higiene del sueño

La falta o mala calidad del sueño puede originar ansiedad, y la ansiedad puede alterar el sueño: es una relación bidireccional. Algunas pautas recomendadas:

  • Reducir el uso de pantallas al menos 30 minutos antes de dormir.
  • Activar el modo nocturno en dispositivos.
  • Establecer una rutina de preparación para dormir que vaya bajando la activación progresivamente.

Cuándo buscar atención profesional

El criterio clave que ofrece Mazo es la disfuncionalidad: cuando la ansiedad impide hacer algo que antes era posible, o cuando la satisfacción con la vida ha disminuido de forma sostenida. Algunos ejemplos que mencionó durante la charla:

  • No poder dormir durante semanas de forma intermitente.
  • Incapacidad para salir a la calle, presentar una entrevista o usar transporte público.
  • Ataques de pánico recurrentes.
  • Consumo de sustancias como mecanismo para calmar el malestar.

En estos casos, la intervención puede requerir psicoterapia, acompañamiento psiquiátrico o una combinación de ambos. El psicólogo señala que los trastornos de ansiedad pueden tratarse eficazmente; en algunos casos requieren medicación de sostenimiento a largo plazo, lo que no debe verse como un fracaso sino como el manejo apropiado de una condición crónica, de manera similar a la hipertensión.

Redes sociales y salud mental

Mazo es directo al respecto: las redes sociales pueden incidir negativamente en la salud mental. El algoritmo amplifica los contenidos con los que más interactúa el usuario, generando bucles de comparación y frustración. Además, el uso temprano de pantallas en niños sin supervisión adulta es una preocupación que el psicólogo subraya como responsabilidad colectiva.

En pocas palabras

El estrés y la ansiedad no son lo mismo, y ninguno de los dos es intrínsecamente malo: son señales. La clave está en aprender a identificarlos, nombrarlos y gestionarlos antes de que se conviertan en un obstáculo para la vida cotidiana. Respirar conscientemente, practicar el grounding, cuidar el sueño y fortalecer el autoconocimiento son puntos de partida accesibles. Cuando estos recursos no son suficientes, acudir a un psicólogo o psiquiatra es el paso indicado, no una señal de debilidad.

Fernando Mazo ofrece consulta psicológica individual, de forma presencial y por telepsicología, en Medellín. Contacto: 310 451 2507. Transmisión realizada en colaboración con la Cruz Roja Seccional Antioquia y Tu Salud Guía.

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